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El puerto de La Unión presenta la oportunidad más grande para generar actividad económica y empleos que el país ha tenido en la historia.

Para entender la magnitud de esta oportunidad es necesario ver al puerto no con la visión pueblerina, la que piensa que el manejo del puerto consiste en controlar el tráfico de los buques, operar unas grúas, descargar unos contenedores, cobrar unos derechos de embarque y desembarque y pelearse por la distribución de estos derechos e impuestos.

El gran beneficio económico de un puerto se manifiesta en la actividad económica y el empleo que genera a su alrededor.

Esto ha sido así desde siempre. Note usted cómo la mayor parte de los centros urbanos que son motores de la economía mundial están asociados con grandes puertos, tales como Londres, Nueva York, Tokio, Shanghai, los puertos de los grandes lagos en Estados Unidos (que salen al mar por el San Lorenzo), San Francisco, Los Ángeles, etc.

En general, la historia muestra que el progreso económico y el poder político internacional están asociados con el desarrollo naval.

El creer que lo importante en el desarrollo del puerto de la Unión está en cuánto va el gobierno a cobrar de tasas y de impuestos es como creer que la importancia del puerto de Londres para el desarrollo de Inglaterra estuvo en lo que el gobierno inglés cobraba por atracar en los muelles del Támesis y que el manejo del puerto fue exitoso porque los operarios de las grúas las operaban bien.

Eso no fue lo que convirtió a Londres en el más exitoso puerto del mundo por siglos. Hasta en los puertos más atrasados del mundo los que manejan las grúas las manejan bien.